David Jiménez vive a día de hoy con tres riñones, dos suyos y uno de un donante, su hermano Carlos, quien a sus 41 años está aprendiendo a vivir con uno solo. La razón de esta donación que le ha salvado la vida a David a sus 39 años se debe a la enfermedad que padece desde que nació: hidronefrosis bilateral. Un problema que empezó en la infancia, y que le provocaba tener los uréteres torcidos, lo que causaba que la orina regresara a los riñones, dañándolos poco a poco. «Se quedan dilatados y ya no funcionan como tocan», indica David Jiménez.

Al nacer, «los médicos pensaban que podía haber muerto», narra. A sus padres les dijeron los doctores que esta enfermedad no tenía cura. Para él, los años pasaron con una certeza silenciosa, sus riñones estaban dañados y con el paso del tiempo irían a peor. La única cura era el trasplante de un riñón o la diálisis. Para su suerte encontró la persona que le devolvió la esperanza, los médicos del Hospital Son Espases encontraron que su hermano tenía el mismo grupo sanguíneo que él.

Última Hora: El trasplante de riñón de un hermano que cambia el destino vital del otro