La innovación terapéutica es sinónimo de transformación. El desarrollo de nuevos fármacos supone un motor en el avance de los tratamientos de distintas patologías. Más aún, cuando se trata de enfermedades raras, cuando por lo general hay menos pacientes y poca información clínica disponible. En este escenario es en el que la investigación y el lanzamiento de medicamentos supone un paso adelante tanto para los enfermos como para el propio sistema sanitario. Y de ello es consciente CSL, que este lunes ha anunciado la disponibilidad en España de la primera terapia no inmunosupresora aprobada para nefropatía por IgA en Europa.
La compañía biofarmacéutica ya lo ha hecho público. El Ministerio de Sanidad ha dado la ‘luz verde’ para el tratamiento de una ‘enfermedad silenciosa’. Así lo han explicado los distintos expertos en la presentación del fármaco que, sin ir más lejos, lo han calificado como un “hito clínico”. De hecho, y como se ha recalcado durante la cita, uno de sus mayores logros consiste en su capacidad de ralentizar de forma significativa el deterioro de la función renal durante dos años en comparación con el tratamiento estándar.
