Un estudio de la Unidad de Investigación de la Fundación Renal Española publicado en Clinical Kidney Journal concluye que ajustar la hemodiálisis en función del sexo y la constitución corporal tiene un impacto positivo y notable en la esperanza de vida de las personas en tratamiento.

La hemodiálisis es un tratamiento vital que sustituye la función de los riñones cuando estos dejan de funcionar. Para que sea realmente eficaz, es fundamental que el tratamiento se ajuste correctamente a cada persona. En la práctica clínica existen pautas generales que sirven de referencia para la mayoría de los pacientes, pero este estudio pone de relieve la importancia de ir un paso más allá y adaptar el tratamiento a las características individuales, como la constitución corporal o el sexo, para mejorar los resultados en salud.

La investigación realizada en 15 centros españoles con más de 1.800 pacientes y 317.000 sesiones de hemodiálisis, evaluó la eficacia de metas de dosis basadas en el sexo y en la complexión física, revelando que alcanzar estas metas de forma individualizada se asocia con mejores resultados clínicos. En concreto, los pacientes que lograron los dos criterios de diálisis adecuada presentaron un riesgo de mortalidad más de un 60% menor en los dos años siguientes.  En cambio, quienes solo cumplieron uno de los criterios, en especial el basado únicamente en el sexo, no consiguieron el mismo beneficio a largo plazo.

Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de una evaluación más precisa de la dosis de diálisis, especialmente en pacientes con sobrepeso u obesidad, que podrían recibir un tratamiento insuficiente si se aplican criterios generales. El estudio también subraya la necesidad de protocolos de diálisis adaptados a la situación individual de cada paciente, considerando factores como la edad, la comorbilidad y el tipo de acceso vascular, para mejorar la calidad y la supervivencia de los pacientes en hemodiálisis.

Los investigadores concluyen que “personalizar la diálisis es una necesidad” y que “adaptar el tratamiento a cada paciente podría traducirse en una mejor calidad de vida y supervivencia para miles de personas que reciben tratamiento hoy en día”.

El artículo completo está disponible en Clinical Kidney Journal en https://academic.oup.com/ckj/article/19/1/sfaf369/8363671.