La Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer) nació en Ourense hace ya 44 años, cuando un grupo de personas con enfermedad renal decidió organizarse para reclamar derechos básicos que en aquel momento no estaban garantizados. Por entonces, como recuerda Carmen Dorado, coordinadora y trabajadora social de la entidad, “solo existían salas de diálisis en Madrid y Barcelona”.
Los pacientes renales, explica, apenas tenían alternativas: “o se mudaban allí o se morían”. De este contexto surge Alcer, con un objetivo claro: reclamar igualdad y acceso a los tratamientos en todas las comunidades. “El movimiento nació para defender el derecho a la salud y la igualdad de los pacientes renales”.
