Hasta un 31 % de los adultos con diagnóstico de enfermedad renal crónica afirman sufrir inseguridad alimentaria permanente. Las personas con inseguridad alimentaria son más propensas a padecer comorbilidades que constituyen factores de riesgo de enfermedad renal crónica, como hipertensión, diabetes, obesidad, cardiopatías y dislipidemia, en comparación con quienes no la padecen. Investigaciones recientes también señalan que la inseguridad alimentaria en una persona que vive con enfermedad renal crónica aumenta en 38 % la probabilidad de que la enfermedad avance a la etapa terminal de la enfermedad renal crónica.
