Son los fármacos de los que todo el mundo habla. Y que cada vez más gente utiliza: se calcula que unos 45 millones de personas en todo el mundo, 15 de ellos en Estados Unidos. En España, diferentes estudios señalan que el 12% de la población los ha tomado. Es decir, casi seis millones de españoles. Tras consolidarse como piedra angular en el tratamiento de la obesidad, comienzan a mostrar gran eficacia en numerosas enfermedades, entre ellas la enfermedad renal crónica.
El doctor Emilio Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología subraya, «son fármacos muy eficaces en el riñón y se están convirtiendo, desde 2024, en uno de los pilares del tratamiento de la insuficiencia renal crónica en personas con diabetes. El motivo es que reducen, además del riesgo cardiovascular, el riesgo de progresión de la enfermedad crónica hasta etapas avanzadas. Lo hacen porque tienen un efecto diurético y natriurético, reduciendo el estrés oxidativo, la arterioesclerosis y la inflamación, además de permitir perder peso y lograr un mejor control de la glucemia y de la tensión arterial».
