A medida que la salud cardíaca, renal y metabólica empeora, el riesgo de cáncer puede aumentar. Esta es la conclusión principal de un estudio publicado hoy en en «Circulation: Population Health and Outcomes», la revista de la Asociación Americana del Corazón.
La combinación de afecciones cardíacas, renales y metabólicas se conoce como síndrome cardiovascular-renal-metabólico. Es un trastorno sistémico crónico donde la obesidad, la diabetes tipo 2, la enfermedad renal y la cardíaca interactúan, lo que potencia la disfunción multiorgánica.
Los mayores peligros del síndrome cardiovascular-renal-metabólico son la muerte y la discapacidad por enfermedad cardíaca y ataque o derrame cerebral. Sin embargo, casi todos los sistemas de órganos principales se ven afectados por este síndrome, lo que lo vincula a la insuficiencia renal, la demencia, la enfermedad del hígado graso, la apnea obstructiva del sueño y el aumento del riesgo de cáncer.
