La enfermedad renal crónica (ERC) se ha convertido en grave problema de salud pública en todos los países del mundo y España no se queda atrás: se estima que afecta ya al 15% de la población de nuestro país (unos 7 millones de españoles), en cualquier estadio de la enfermedad e incluyendo a las personas sin diagnosticar. Además, la prevalencia del tratamiento renal sustitutivo, es decir, el número de personas que están en diálisis o trasplante para sustituir la función de sus riñones, ha aumentado un 30% en la última década en España, situándose en 1.407 personas por millón de población. En concreto, un total de 68.403 personas en España están en diálisis o trasplante, según datos de la Sociedad Española de Nefrología (SEN).
En este escenario, las cifras confirman que la mortalidad por ERC ha crecido significativamente en los últimos años, y de seguir su ritmo de crecimiento se convertirá en la quinta causa de muerte en España en 2040 y la tercera en Europa en 2050.
