Los médicos de familia tienen la clave para prevenir la evolución del síndrome cardiorrenal-hepato-metabólico, que comienza con la obesidad y puede acabar en un evento cardiovascular grave, mediante pruebas sencillas y un abordaje integral del sobrepeso, con la vista puesta en los agonistas de GLP-1 y su manejo, que no siempre es sencillo

El vínculo ya es bien conocido: problemas de sobrepeso y obesidad a los que se suman la hipertensión y, con el tiempo, la diabetes tipo 2. Con el paso de los años, pueden verse comprometidos órganos como el hígado, con enfermedad hepato-metabólica; el riñón, con la silenciosa enfermedad renal crónica; o el corazón, con problemas de insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular, entre otros. El cóctel puede acabar siendo fatal. Pero esta compleja y peligrosa cadena de enfermedades interconectadas, conocida como síndrome cardiorrenal-hepato-metabólico, puede prevenirse desde los centros de salud y la medicina de familia.

«Necesitamos cogerlo a tiempo antes de que nuestro paciente tenga un ictus, una insuficiencia cardiaca o un infarto», afirmó la Dra. Yasmín Drak, miembro del Grupo Cardiovascular de SEMG, durante el reciente Congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) celebrado en Oviedo, donde se enfocaron varias sesiones formativas a abordar este reto. «Los médicos de familia tenemos una situación ideal para evitar este síndrome y su evolución», insistió.

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iSanidad: El síndrome que daña corazón, riñón e hígado y puede frenarse desde atención primaria