La evidencia científica estima un daño progresivo e irreversible sobre estos órganos y sus funciones cuando el consumo de algunos fármacos es incorrecto
La automedicación, entendida como el consumo de medicamentos sin la supervisión de un profesional de la salud, es una práctica común en muchas sociedades. Aunque puede parecer inofensiva, diversos estudios científicos han demostrado que esta conducta representa un riesgo significativo para los riñones, órganos esenciales encargados de filtrar la sangre, eliminar toxinas y regular el equilibrio de líquidos y electrolitos en el cuerpo.
Los riñones procesan y eliminan la mayoría de los medicamentos y sus metabolitos a través de la orina. Cuando se consumen fármacos sin control médico, en dosis inadecuadas o por periodos prolongados, estos órganos pueden verse sobrecargados, lo que aumenta el riesgo de daño renal.
