Noelia ha sido receptora de seis riñones, primer récord en España; Luis de cinco. Son casos médicos extraordinarios de una patología en la que la donación en vida se convierte en la opción idónea para alargar la función del órgano
Noelia Moya tiene 32 años y seis retrasplantes renales. Sólo hay dos casos en España y el suyo fue el primero, en 2021, aunque todos los medios de comunicación se hicieron eco de la operación de Sergio Hijano, de 46 años, en 2023, equivocadamente como el primero y único. “Llamé a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) para decirlo y al parecer no tenían registrado uno de mis trasplantes”, apunta. Su edad lo convierte en más insólito aún. “Soy paciente renal desde los dos años. Recuerdo toda mi vida entrando y saliendo del hospital”, añade Noelia con absoluta normalidad.
El diagnóstico fue una displasia renal bilateral por nefropatía de reflujo, puntualiza. A los cuatro años afrontó el primer trasplante, tras haberse sometido a diálisis peritoneal en casa (se implanta un catéter en el abdomen para eliminar toxinas y exceso de líquido en la sangre). Un año después, con cinco, un nuevo trasplante; con siete, el tercero; con 10, el cuarto, que aguantó cinco años; con 22, el quinto, que la sostuvo dos más; y con 27, el sexto.
