Los riñones son, probablemente, de los órganos más discretos del cuerpo. Filtran impurezas silenciosamente 24 horas al día sin que seamos conscientes de su trabajo, pero esa discreción es un arma de doble filo, ya que cualquier patología puede tardar, incluso años, en ser identificada. En este contexto, la hidratación no es solo un hábito saludable, sino el pilar fundamental para cuidar y prevenir posibles problemas renales.
“Aunque realmente la evidencia es escasa, es recomendable aumentar la ingesta de agua para conseguir al menos producir de 2 a 2,5 litros de orina al día”, confirma la doctora María Jesús Puchades, secretaria de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.). “La razón es que ayuda a disminuir la concentración de calcio, oxalato y otras sales en la orina, lo que puede ayudar a disminuir el proceso de formación de cálculos”, explica.
