La generosidad cosida a la piel: no te conozco de nada, pero te doy mi riñón
Los llaman ‘buenos samaritanos’: son los donantes de órganos en vida… a desconocidos. Pablo Artamendi es uno de ellos. Lleva la generosidad cosida a la piel. Literalmente. Él mismo nos cuenta su experiencia para dar visibilidad a una opción cada vez más necesaria. La enfermedad renal ha aumentado un 30 por ciento en la última década en España.
Fue el día más bonito de mi vida profesional. No uno de los más bonitos, ¡el más bonito!». Lo cuenta Beatriz Domínguez-Gil y se refiere a una mañana del año 2022 cuando la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que ella dirige, homenajeó a tres personas que decidieron dar un paso poco común: donar en vida uno de sus riñones a un desconocido. «Entraron en mi despacho y desprendían el aura de la bondad personificada», recuerda Beatriz de estos tres donantes altruistas, un término que a ella no le gusta porque, como objeta, «todas las donaciones son altruistas, pero es verdad que estas representan el altruismo en su máxima expresión porque parten de quienes se someten a una cirugía mayor, la extirpación de un riñón, para ayudar a un paciente al que nunca conocerán».
