Los centros de salud y los consultorios locales de la Comunidad de Madrid asumen desde este mes un nuevo refuerzo asistencial para hacer frente a dos de los grandes retos de la sanidad pública: el avance de la enfermedad renal crónica (ERC) y el impacto del dolor crónico no oncológico en la vida diaria de miles de pacientes. Con esta ampliación, la Cartera de Servicios Estandarizados de Atención Primaria alcanza un total de 41 prestaciones, reforzando así la prevención y el diagnóstico temprano y mejorando la calidad de vida de quienes padecen estas patologías.
La nueva atención a la enfermedad renal crónica se orienta a mayores de 18 años con factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad o edad avanzada, un colectivo especialmente vulnerable ante una patología silenciosa y de evolución progresiva. Los equipos de los centros de salud, liderados por médicos de familia y profesionales de enfermería, realizarán pruebas de cribado para evaluar la capacidad de filtrado de los riñones y detectar la presencia de proteínas en la orina. En los casos positivos, se activarán planes de seguimiento, cuidados y educación sanitaria destinados a frenar la progresión de la enfermedad.
