El presidente de la Sociedad Española de Nefrología alerta de los graves riesgos de consumir ibuprofeno y naproxeno de forma crónica y sin supervisión médica
Tomar un ibuprofeno por la mañana para empezar el día, recurrir al naproxeno cada vez que aparece una molestia o prolongar su consumo para aliviar los dolores de enfermedades como la artrosis son prácticas que pueden pasar inadvertidas, pero que entrañan riesgos para la salud renal.
Y es que los antiinflamatorios no esteroideos, entre los que se encuentran estos dos medicamentos, son muy útiles para combatir el dolor y la inflamación, pero su uso continuado puede causar lesiones en los riñones que, en algunos casos, llegan a ser irreversibles. Así lo pone de manifiesto Emilio Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología. «El mayor problema ocurre en las personas que toman de forma crónica antiinflamatorios», advierte.
