Investigadores japoneses detectaron que mantener la condición física marca una diferencia concreta en una condición que afecta a más de 850 millones de personas en el mundo, incluso antes de que los riñones acusen el deterioro
La función renal se deteriora con el paso de los años de forma silenciosa, sin que el organismo emita señales claras hasta que el daño ya lleva tiempo instalado. La enfermedad renal crónica afecta a más de 850 millones de personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, y la mayor parte de la investigación sobre ese deterioro se había concentrado en quienes ya tenían los riñones comprometidos.
