Integrar la evaluación de la salud reproductiva en la atención de la enfermedad renal crónica es un paso hacia el avance de la medicina renal de precisión. Sin embargo, en el caso de las mujeres se observan desafíos a combatir con urgencia, según se refleja en una declaración pionera de la AHA.
La enfermedad renal crónica (ERC) afecta a aproximadamente 1 de cada 10 mujeres en todo el mundo; sin embargo, el diagnóstico suele retrasarse y, por ello, y las mujeres tienen menos probabilidades de recibir tratamientos críticos como la diálisis o un trasplante de riñón en comparación con los hombres.
La función renal se suele estimar mediante la creatinina, un producto de desecho generado por los músculos. Por lo general, las mujeres tienen menos masa muscular y pueden producir menos creatinina. Sin embargo, estas estimaciones no siempre reflejan con precisión la función renal, lo que puede provocar que cualquier patología relacionada se diagnostique erróneamente o se detecte más tarde en la población femenina.
Además, en comparación con los hombres, las mujeres tienen una mayor prevalencia de ERC, pero son menos propensas a progresar a insuficiencia renal, a iniciar diálisis o a recibir un trasplante de riñón.
