El síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CRM) pone el foco en la relación entre corazón, riñón y metabolismo, impulsando un cambio en la forma de prevenir y tratar a los pacientes, para el cual se considera necesario una mayor preparación por parte de los especialistas a partir de nuevas pautas en torno a esta materia.
El síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CRM) pone de relieve la interconexión entre la enfermedad cardiovascular, la enfermedad renal crónica (ERC) y la disfunción metabólica, y subraya la necesidad de enfoques integrados para su prevención y tratamiento.
Los recientes avances terapéuticos, incluidos los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT2), las terapias basadas en el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y los antagonistas del receptor de mineralocorticoides no esteroideos, junto con los inhibidores del sistema renina-angiotensina y las terapias hipolipemiantes ya establecidos, han transformado el manejo del CRM al demostrar beneficios tanto cardiovasculares como renales.
Ello ha motivado a la Sociedad Estadounidense de Nefrología (ASN, por sus siglas en inglés) a la elaboración de un documento para orientar a los nefrólogos en su práctica clínica sobre aspectos clave en el diagnóstico y tratamiento del síndrome CRM.
