Frente a una enfermedad renal crónica que afecta ya al 15% de la población española y continúa creciendo, la nefrología dispone de nuevas herramientas para detectar antes el daño, preservar durante más tiempo la función renal y actuar sobre mecanismos específicos de enfermedades hasta ahora con pocas alternativas. Nuevos fármacos, genética, datos e innovación en diálisis y trasplante completan la transformación de esta especialidad.
Cada año de función renal que se consigue preservar cuenta. No solo porque aleja al paciente de la diálisis o el trasplante, sino porque supone más autonomía, menos complicaciones y una mejor calidad de vida. Buena parte de los avances que ha experimentado la nefrología durante los últimos doce meses comparten precisamente esa dirección: intervenir antes para evitar que el daño progrese.
