En una sala de diálisis, el tratamiento no termina en la máquina. Detrás de cada paciente hay una familia, una casa, un trabajo, ingresos y una rutina que puede cambiar de un día para otro. En el Hospital Marcial Quiroga, Rocío Ramírez y Daniela Icasati, trabajadoras sociales del servicio de nefrología y diálisis, acompañan ese proceso y ayudan a sostener el tratamiento frente a nuevas dificultades.
