La idea original fue de Sandy Soler, un paciente con insuficiencia renal de la Vall d’Uixó que buscaba una solución con garantías higiénicas que le permitiera «tener una vida normal»
Sandy Soler es de la Vall d’Uixó y sufre una insuficiencia renal que desde hace cuatro años hace indispensable que se someta a sesiones de hemodiálisis seis días a la semana. Para facilitar ese proceso, lleva insertado en su pecho un catéter conectado directamente con su corazón, cuyo mantenimiento es complejo porque «la higiene debe ser máxima». Cualquier pequeña infección podría tener consecuencias graves.
