La identificación de los primeros cambios celulares que desencadenan una enfermedad autoinmune puede abrir nuevas vías para frenar su progresión antes de que provoque daños irreversibles. En esta línea, investigadores de la Universidad de Osaka, en Japón, han identificado mecanismos tempranos de la glomerulonefritis asociada a ANCA, una enfermedad inflamatoria que afecta a los riñones y que está provocada por una respuesta inmunitaria anómala.
El estudio, publicado en la revista científica ‘Journal of Experimental Medicine’, revela que las células renales dañadas emiten señales que atraen a distintas células inmunitarias, entre ellas los neutrófilos. La activación excesiva de estas células favorece la propagación de la inflamación y contribuye al deterioro del tejido renal. A partir de este hallazgo, el equipo ha investigado una estrategia experimental para limitar esa respuesta y reducir las lesiones.
