La disfunción renal es una de las comorbilidades más frecuentes en los pacientes con insuficiencia cardíaca (IC) y, tradicionalmente, se ha considerado uno de sus principales marcadores pronósticos. Sin embargo, gran parte de esta evidencia proviene de cohortes históricas, tratadas antes de la generalización de las terapias actualmente recomendadas.
El registro CARDIOREN ya mostró una alta prevalencia de enfermedad renal en una población contemporánea con IC crónica.1 El objetivo de este estudio fue analizar el pronóstico a un año según el grado de función renal y determinar el papel pronóstico del filtrado glomerular estimado (TFGe).2
